20.11.05

Carretes

Los fines de semana siguen entretenidos como siempre. Hace unas tres semanas tuve una fiesta digna de película con respecto al típico carrete en los dorms de cualquier "tonta-película-americana". Me explico, cantidades industriales de "jell-o shots" y de muchas otras alternativas alcohólicas. Un gran torneo de "Beer-Pong" (creo que nunca he hablado de esto, es el drinking game por excelencia: se ponen dos grupos con 10 vasos de cerveza a cada extremo de la mesa y se turnan para tirar pelotas de ping-pong, si le achuntan al vaso el otro equipo tiene que tomarse ese vaso y así hasta que se acaba la cerveza). Gente vomitando en los baños. Al parecer hubo una pareja que no encontró otro lugar para expresarse su pasión que el cuarto de las basura del piso (no sé como sobrevivieron al olor y pudieron seguir "apasionados" a pesar de estar en uno de los lugares más antirománticos que se me pueden ocurrir). En fin, carrete gringo en su mayor grado de pureza.Otro carrete interesante: fui a la fiesta de un gallo que inventó una máquina que te hace los tragos. Estudia Computer Science y este era su proyecto final. Uno le dice a la máquina que trago quiere y salen los ingredientes de unas mangueritas y ¡listo! También para los más creativos uno le puede dar su propia receta de la mezcla. Muy interesante como este gallo (que no conozco) pudo aplicar su cultura etílica para su tesis, alguien que pudo hacer una sinergia de la vida en college de día (de semana principalmente) y la vida nocturna (de semana y fin de semana....)
Otras observaciones interesantes que probablemente todos se están preguntando. Sí hay mucho sexo en las fiestas (como pueden haber supuesto por el cuento de la pieza de la basura). Anoche vimos un caso chistosísimo: rubia (slutty blond le dirían acá) con un sólo propósito en su cabeza. Ataca. Se cuelga de su objetivo en cuestión y le baila provocativamente (en un "small social gathering" donde nadie baila en el Dpto. de unos amigos). Nosotros tomamos tribuna y nos sentamos a ver el show haciendo apuestas de cuanto se iba demorar en lograr abducirlo. 20 min.; todos aplaudimos.
Hemos desarrollado una nueva actividad nocturna también. Otra versión del queridísimo Rin Rin Raja de nuestra infancia. Door-knocking.... drunk door knocking. Acá todo es a pie, los que viven off-campus siempre están lo suficientemente cerca. Entonces cuando nos cambiamos de lugar o nos volvemos para la casa (probablemente porque los pacos nos echaron por quejas de vecinos por ruidos molestos) vamos tocando puertas y corriendo. Es un buen ejercicio porque a esa hora hace su buena cuota de frío (0° C máx.).

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